Tu futón está hecho de algodón, una materia "viva" que, al igual que nosotros, necesita respirar y moverse para sentirse bien. Tratarlo con cariño es muy simple.

Secretos para un futón siempre joven.

El ritmo del giro:

      Cada uno o dos meses, regalale a tu futón un movimiento renovador. Giralo (de pies a cabeza y de arriba hacia abajo) o enrollalo y desenrollalo un par de veces. Este pequeño "ejercicio" permite que las fibras de algodón recuperen su aire y mantengan su volumen original.

Un baño de sol y ventilación:

Dos o tres veces al año, buscale un lugar al sol sin su funda; es el mejor purificador natural. Y si no tenés un espacio al aire libre, ¡no te preocupes! Aprovechá cada cambio de sábanas para dejarlo "desnudo" y sin apuro por unas horas. Permitir que el algodón respire libremente es el secreto para mantener su frescura y vitalidad.

Ambientes saludables y humedad:

Tu futón ama los espacios secos. Si alguna vez llega a mojarse, el aire tibio de un secador de pelo o un buen rato al sol lo dejarán como nuevo.

Es normal que, con el tiempo, el algodón se asiente y el futón pierda algo de grosor. ¡

Es parte de su evolución natural!

Si después de unos años querés recuperar esa sensación de mullidez inicial, podés sumar un Microfutón o un Pillow Natural arriba y renovar tu descanso por completo.